Los fondos buscan a los mejores


La inversión de un fondo brasilero en la empresa Los Grobos ha puesto de manifiesto una vez más uno de los "mitos argentinos" respecto de lo que está ocurriendo en el sector agropecuario.

En los últimos 20 años, en el agro argentino han ocurrido importantes transformaciones, que requieren un cambio de paradigmas para interpretarlos, según veremos.

En los años 70, se empezó a sembrar soja en Argentina, 50 años después que EEUU, aunque se cultivaba desde la antigüedad en China. Se pensaba que la soja "no venía" en Argentina.

A fines de los años 80 se comenzó a hacer siembra directa en nuestro país, si bien la idea tiene origen en EEUU; realmente fueron los productores argentinos y brasileros los primeros en comprender la real significación de esta tecnología: sustentabilidad de la agricultura, ampliación del área productiva. Tierras consideradas marginales en agricultura convencional pasaron a ser tierras aptas en el concepto de siembra directa. Mayor estabilidad de las cosechas por eficiencia en el uso del agua; mejor respuesta al uso de fertilizantes, etc.

La sinergia entre soja y siembra directa resultó una convergencia tecnológica de alto impacto. El tiempo necesario para implantar los cultivos se redujo, la capacidad de siembra aumentó y los productores empezaron a expandirse en busca de nuevas áreas agrícolas. Surgieron de este modo empresas de servicios de siembra, pulverizaciones, fertilizaciones, cosecha, etc.

Con la llegada de la biotecnología este proceso se acentuó, se simplifico el control de malezas, de insectos, etc. La informática, la mejora de las comunicaciones y la profesionalización de las tareas aumentaron la productividad.

Se sumó a la innovación tecnológica la innovación organizacional y las tierras comenzaron a ser un factor de producción al que se accede por contrato. La producción pasó a estructurarse alrededor de una red de empresas y de servicios, estructurados y organizados a través de contratos.

Volviendo al principio de la nota, la empresa Los Grobos fue una de las empresas más innovadoras en lo que se refiere a establecer redes de contratos y a desarrollar relaciones flexibles con los clientes: poseedores de tierras, dadores de servicios, exportación y transformación de la producción agropecuaria.

La complejidad de la empresa Los Grobos se analiza con una visión simplista, basada en "mitos" y con "parálisis paradigmática"; esto es productores grandes (terratenientes- ganadores) y chicos (sin tierras-perdedores). Se llega a una conclusión equivocada.

Lo que ocurre en realidad es que la capacidad innovadora y organizacional de Los Grobos es una expresión cabal de los agronegocios en la "sociedad del conocimiento". La empresa llama la atención por la su magnitud, pero es la expresión de un modelo de gestión de la producción argentina: es lo que la ha hecho muy competitiva, en la que cada actor participa en lo que sabe y hace mejor, y esto es una novedad en el mundo.

Actualmente Brasil es el país con mayor capacidad de incrementar el área agrícola y como ocurre con el petróleo en el mar, ocurre con la agricultura en los Cerrados Brasileños. A 100 dólares el barril, es negocio extraer petróleo del mar y a 500 dólares/tonelada es negocio producir soja en Los Cerrados. Los brasileros no son tontos, quieren ser socios de los mejores del mundo.


Por Víctor Trucco, mimebro del Consejo Asesor Empresario de la Escuela de Economía y Negocios Internacionales de la Universidad de Belgrano y Presidente Honorario de AAPRESID.